domingo, 21 de septiembre de 2014
Rue des cascades - Yann Tiersen
martes, 22 de abril de 2014
Día de la Tierra.
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viernes, 14 de marzo de 2014
La Hora del Planeta.
Creo que esta entrada ya es tradición en mi Blog. Todos los años, por estas fechas, le dedico un espacio a esta campaña de concienciación, y la verdad, me gusta hacerlo. Me gusta creer que alguien hará algo, alguien leerá algo, se informará, participará o simplemente cambiará algunos pequeños hábitos de su día a día. No es una campaña que vaya a cambiar el mundo, siempre tuve esa impresión, pero sí es una campaña que puede despertar la curiosidad de la gente, y cuando eso ocurre, se abre la posibilidad de poder informar a esa gente y cambiar algo, por pequeño que sea, pero siendo ello un gran paso por el cual empezar.
No obstante, estos dos últimos, años tuve y tengo la impresión de que, a cada año que pasa, le importa menos la campaña a los propios organizadores de la misma. Mal promocionada, poca difusión, poco espacio de tiempo para su difusión, y este año, para más inri, el vídeo promocional a nivel mundial es, desde mi humilde punto de vista, una promoción de la película Spider-Man y no una verdadera campaña de concienciación a nivel mundial. ¿Se estará convirtiendo esta campaña en una especie de fiesta absurda en vez de en una campaña de concienciación y divulgación? Posiblemente.
Llevo seis años participando de algún modo con esta campaña, y espero poder seguir haciéndolo. Todo dependerá de en qué termina derivando esto con el paso de los años.
Sin más que añadir, adjunto enlace para informaros, participar y aprender.
Enlace: #HoraDelPlaneta2014
Enlace: #HoraDelPlaneta2014
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miércoles, 5 de febrero de 2014
Basia Bulat
He aquí uno de esos temas que descubrí recientemente y que me gustaría compartir con tod@s vosotr@s. Tall tall shadow - Basia Bulat.
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Tall tall shadow
martes, 24 de diciembre de 2013
Ab imo pectore.
Sin respuestas a las mismas
preguntas, sin entender todavía el porqué, pero completamente cambiado y
diferente.
Más fuerte, más feliz, menos
dependiente.
Con una sonrisa que nace de la
voluntad y no del espejismo que generan las demás personas en mi interior.
Creyendo y luchando por algo real y al alcance de mi mano, y no por los sueños
de aquellas personas a las que nunca habré importado.
Es con el paso del tiempo con lo
que nos damos cuenta de que a uno no lo abandonan, sino que se abandona.
Se abandona el mismo día en el
que deja de prestarse tanta atención e importancia como la que le presta a los
demás y a sus necesidades. Se abandona el mismo día en el que se desvela a
cualquier hora de la noche para atender una llamada de aquellas personas que,
una vez zanjen sus problemas, volverán a ausentarse hasta que de nuevo se
sientan desbordadas. Se abandona el mismo día en el que se piensa que su
felicidad depende de hacer feliz al resto de personas sin hacerse feliz a sí
mismo. Se abandona y fracasa ese día en el que espera de los demás lo mismo
que esperaría de sí mismo.
Nunca había dejado de ser aquel
chaval estúpido e inmaduro y es ahora cuando me doy cuenta. Es ahora, siendo
plenamente consciente del cambio que viví, cuando me doy cuenta de que nunca
había dejado de ser aquella persona a la que tanto odiaba. Simplemente me volví
dependiente de las demás personas para ocultarme de mí mismo.
Fue en la soledad de estos años y en mi voluntad por querer cambiar y ser feliz en dónde encontré lo que
realmente buscaba. Me perdí hasta encontrarme para enfrentarme a mí mismo. Y
ahora me doy cuenta de que no os reconozco porque nunca os llegué a conocer verdaderamente,
del mismo modo en el que nunca llegué a conocerme del todo a mí mismo.
Y ahora, que al fin sé quién soy
y lo que quiero, sé que no os necesito. Mi felicidad reside en mi voluntad.
Gracias por este cambio. Eso sí
os lo debo de todo corazón.
Tres años. Tres años aprendiendo a ser feliz
y mejor persona. :-))
sábado, 12 de octubre de 2013
Wim Mertens
Close Cover - Wim Mertens :-)
No es el videoclip original de la canción, pero es sumamente bonito y de ahí que lo comparta.
lunes, 16 de septiembre de 2013
La delgada línea entre todo y nada.
Una imagen, simple y llanamente. Una imagen
capaz de remover tantos sentimientos que, cada vez que uno se detiene a
observarla y analizarla con detenimiento, termina llorando o camino de hacerlo.
Yoshikatsu Hiratsuka, un señor de sesenta y seis años que llora desconsolado ante los restos de lo que anteriormente era su casa en Onagawa (Japón). Sepultado bajo los restos de la misma, un miembro de su familia, dado por desaparecido tras el terremoto que asoló Japón en 2011.
El fiel reflejo del dolor desgarrador, de la
desolación. Posiblemente uno de los sentimientos más reconocibles en los
rostros de las personas. Tan reconocible como contagioso, según el grado de
empatía de las personas que lo perciben.
Indagando por internet, hace aproximadamente
un año y medio, me topé con esta desgarradora imagen:
Yoshikatsu Hiratsuka, un señor de sesenta y seis años que llora desconsolado ante los restos de lo que anteriormente era su casa en Onagawa (Japón). Sepultado bajo los restos de la misma, un miembro de su familia, dado por desaparecido tras el terremoto que asoló Japón en 2011.
Ante él, solamente ruina, impotencia, dolor y
desolación. A su alrededor, el mismo panorama elevado a la enésima potencia.
¿Por qué esta foto? Sinceramente, no termino
de comprenderlo, pero de vez en cuando tengo la necesidad de mirarla una y otra vez hasta embriagarme
de la tristeza que emana de la misma, hasta darme cuenta de que, por muy mal
que me vayan las cosas, la vida siempre podrá recordarme que todo puede ir a peor
y sin que pueda preverlo.
Aquellos que alguna vez sentimos el dolor de
la pérdida y que tenemos un elevado grado de empatía, es imposible que no
sintamos algo parecido a lo que siente el pobre señor de esta imagen.
Sentir la enorme necesidad de arrancar palmo
a palmo cada centímetro de nieve, cada centímetro de escombro, cada centímetro
de tierra, hasta alcanzar a la persona que allí permanece sepultada, devolviéndola
de algún modo a la vida de la que fue arrebatada.
Sentir el mismo grado de dolor y abatimiento
al encontrarnos tan cerca de ese ser querido, al que queremos rescatar y mantener
a salvo a nuestro lado, pero por el cual no podemos hacer absolutamente nada,
salvo llorar desconsoladamente.
Sentir cómo la impotencia se adueña de
nosotros. Cómo el dolor nos invade hasta el fondo de nuestras entrañas y, ante
tal panorama, tener la enorme necesidad de gritar pidiendo ayuda y no recibir
respuesta debido al caos generalizado que asola el lugar.
Esta imagen, simplemente, me recuerda lo
fácil que resulta pasar del todo a la nada. Describe con exactitud cómo la
vida, cuando se empeña en ser perra, consigue hacer tanto daño con una sencillez
tan apabullante, que uno tiene que temer, inevitablemente, tanto por sí mismo
como por los seres que le rodean. Tanto es así, que uno aprende a valorar
aquello sobre lo que se considera poseedor o perteneciente, para darse cuenta, finalmente,
que lo único que al final nos terminará perteneciendo, serán nuestros recuerdos,
y eso si con un poco de suerte no lo dificulta alguna que otra enfermedad
neurodegenerativa.
Simplemente, una foto con la que pensar,
sentir y recapacitar.
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