He aquí uno de esos temas que descubrí recientemente y que me gustaría compartir con tod@s vosotr@s. Tall tall shadow - Basia Bulat.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Basia Bulat
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martes, 24 de diciembre de 2013
Ab imo pectore.
Sin respuestas a las mismas
preguntas, sin entender todavía el porqué, pero completamente cambiado y
diferente.
Más fuerte, más feliz, menos
dependiente.
Con una sonrisa que nace de la
voluntad y no del espejismo que generan las demás personas en mi interior.
Creyendo y luchando por algo real y al alcance de mi mano, y no por los sueños
de aquellas personas a las que nunca habré importado.
Es con el paso del tiempo con lo
que nos damos cuenta de que a uno no lo abandonan, sino que se abandona.
Se abandona el mismo día en el
que deja de prestarse tanta atención e importancia como la que le presta a los
demás y a sus necesidades. Se abandona el mismo día en el que se desvela a
cualquier hora de la noche para atender una llamada de aquellas personas que,
una vez zanjen sus problemas, volverán a ausentarse hasta que de nuevo se
sientan desbordadas. Se abandona el mismo día en el que se piensa que su
felicidad depende de hacer feliz al resto de personas sin hacerse feliz a sí
mismo. Se abandona y fracasa ese día en el que espera de los demás lo mismo
que esperaría de sí mismo.
Nunca había dejado de ser aquel
chaval estúpido e inmaduro y es ahora cuando me doy cuenta. Es ahora, siendo
plenamente consciente del cambio que viví, cuando me doy cuenta de que nunca
había dejado de ser aquella persona a la que tanto odiaba. Simplemente me volví
dependiente de las demás personas para ocultarme de mí mismo.
Fue en la soledad de estos años y en mi voluntad por querer cambiar y ser feliz en dónde encontré lo que
realmente buscaba. Me perdí hasta encontrarme para enfrentarme a mí mismo. Y
ahora me doy cuenta de que no os reconozco porque nunca os llegué a conocer verdaderamente,
del mismo modo en el que nunca llegué a conocerme del todo a mí mismo.
Y ahora, que al fin sé quién soy
y lo que quiero, sé que no os necesito. Mi felicidad reside en mi voluntad.
Gracias por este cambio. Eso sí
os lo debo de todo corazón.
Tres años. Tres años aprendiendo a ser feliz
y mejor persona. :-))
sábado, 12 de octubre de 2013
Wim Mertens
Close Cover - Wim Mertens :-)
No es el videoclip original de la canción, pero es sumamente bonito y de ahí que lo comparta.
lunes, 16 de septiembre de 2013
La delgada línea entre todo y nada.
Una imagen, simple y llanamente. Una imagen
capaz de remover tantos sentimientos que, cada vez que uno se detiene a
observarla y analizarla con detenimiento, termina llorando o camino de hacerlo.
Yoshikatsu Hiratsuka, un señor de sesenta y seis años que llora desconsolado ante los restos de lo que anteriormente era su casa en Onagawa (Japón). Sepultado bajo los restos de la misma, un miembro de su familia, dado por desaparecido tras el terremoto que asoló Japón en 2011.
El fiel reflejo del dolor desgarrador, de la
desolación. Posiblemente uno de los sentimientos más reconocibles en los
rostros de las personas. Tan reconocible como contagioso, según el grado de
empatía de las personas que lo perciben.
Indagando por internet, hace aproximadamente
un año y medio, me topé con esta desgarradora imagen:
Yoshikatsu Hiratsuka, un señor de sesenta y seis años que llora desconsolado ante los restos de lo que anteriormente era su casa en Onagawa (Japón). Sepultado bajo los restos de la misma, un miembro de su familia, dado por desaparecido tras el terremoto que asoló Japón en 2011.
Ante él, solamente ruina, impotencia, dolor y
desolación. A su alrededor, el mismo panorama elevado a la enésima potencia.
¿Por qué esta foto? Sinceramente, no termino
de comprenderlo, pero de vez en cuando tengo la necesidad de mirarla una y otra vez hasta embriagarme
de la tristeza que emana de la misma, hasta darme cuenta de que, por muy mal
que me vayan las cosas, la vida siempre podrá recordarme que todo puede ir a peor
y sin que pueda preverlo.
Aquellos que alguna vez sentimos el dolor de
la pérdida y que tenemos un elevado grado de empatía, es imposible que no
sintamos algo parecido a lo que siente el pobre señor de esta imagen.
Sentir la enorme necesidad de arrancar palmo
a palmo cada centímetro de nieve, cada centímetro de escombro, cada centímetro
de tierra, hasta alcanzar a la persona que allí permanece sepultada, devolviéndola
de algún modo a la vida de la que fue arrebatada.
Sentir el mismo grado de dolor y abatimiento
al encontrarnos tan cerca de ese ser querido, al que queremos rescatar y mantener
a salvo a nuestro lado, pero por el cual no podemos hacer absolutamente nada,
salvo llorar desconsoladamente.
Sentir cómo la impotencia se adueña de
nosotros. Cómo el dolor nos invade hasta el fondo de nuestras entrañas y, ante
tal panorama, tener la enorme necesidad de gritar pidiendo ayuda y no recibir
respuesta debido al caos generalizado que asola el lugar.
Esta imagen, simplemente, me recuerda lo
fácil que resulta pasar del todo a la nada. Describe con exactitud cómo la
vida, cuando se empeña en ser perra, consigue hacer tanto daño con una sencillez
tan apabullante, que uno tiene que temer, inevitablemente, tanto por sí mismo
como por los seres que le rodean. Tanto es así, que uno aprende a valorar
aquello sobre lo que se considera poseedor o perteneciente, para darse cuenta, finalmente,
que lo único que al final nos terminará perteneciendo, serán nuestros recuerdos,
y eso si con un poco de suerte no lo dificulta alguna que otra enfermedad
neurodegenerativa.
Simplemente, una foto con la que pensar,
sentir y recapacitar.
lunes, 12 de agosto de 2013
En la maleta de Ana Pardo de Vera.
Tras una larga ausencia, es todo un placer retomar mi Blog para dedicarle una entrada al libro de la tan encantadora Ana Pardo de Vera Posada, el cual me llegó la semana pasada y tuve la suerte de devorar felizmente en unas pocas horas, por lo que se me hizo hasta demasiado corto, pero condenadamente entretenido.
Pese a que mi voto favorable se lo tiene más que ganado y merecido desde hace mucho tiempo, intentaré ser objetivo y no repetirme mucho en lo encantadora y majuna que es la autora, aunque ella ya lo sabe, y explicar por qué me encantó tanto leer algo diferente como lo fue su libro.
En la maleta de Zapatero, que así se llama el libro, no busca ni de lejos conquistar a ilustres pensadores con análisis metafísicos ni palabras rimbombantes, como tampoco persigue llegar a ser un Best Seller afamado, ya que nace, ni más ni menos, gracias al humilde apoyo del mecenazgo, conocido hoy en día como crowdfunding.
Este libro puede decirse que tiene como intención acercarnos a los/as lectores/as al mundo de la política desde un punto de vista completamente diferente al que normalmente conocemos. Nos traslada a los hechos de modo personal, casi íntimo, en este caso desde su papel como corresponsal político, trabajo cada vez más denostado por algunos/as y castigado por los recortes que la crisis trae consigo a los distintos medios de comunicación, pero que sin duda se merece todo mi reconocimiento y felicitación, pues un país sin prensa ni comunicadores con cierto nivel y prestigio, difícilmente puede ser considerado un país decente y desarrollado.
A lo largo del libro nos relata sus vivencias personales durante su periodo como corresponsal política, viajando a numerosos lugares (os garantizo que de geografía también aprenderéis), persiguiendo, por así decirlo, durante casi tres años al por aquel entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. Podría decirse que es como situarnos tras "la pluma o el teclado" de la protagonista que tantas crónicas elaboró, y que tantas otras se guardó para sí misma.
Un libro con el que viajamos entre anécdotas graciosas y de todo tipo. Un sinfín de curiosidades, ya bien de la profesión como del mundillo político y el hermetismo que lo acompaña en determinadas cosas. El modo de actuar y de relacionarse entre presidentes y países, sin olvidarse nunca de los intereses que acompañan a cada uno tras de sí, y el porqué de hacerse así todo lo que quiera que se haga para que los planes no se desmoronen, como por ejemplo tragar con un discurso machista sin bajarse del mismísimo atril y mandar a tomar por saco al mismísimo presidente de un país. Conocemos incluso cómo una visita a la casa de un político concreto puede dañar la imagen y credibilidad de un presidente en otro país, "sin darse cuenta" de que, algo a nuestros ojos "tan nimio" como puede ser ir a visitar una residencia presidencial, puede generar una tromba mediática en otro país.
No quiero desmenuzaros el libro, porque yo en particular odio que me los narren antes de leerlos, así que os invito a leerlo y por supuesto a comprarlo, ya que los beneficios van a parar ni más ni menos que a la ONG lucense ALIAD-ULTREIA ¿Os dije ya lo encantadora que era Ana?
Si tuviera que destacar algo del libro, es la facilidad con la que nos introduce en la historia, tanto que parece que algunas veces vayamos a ser nosotros/as los que, una vez termine la rueda de prensa en Sochi (por poner un ejemplo), tengamos que redactar la crónica que toque enviar a las distintas redacciones como si nos fuera la vida en ello. Destacaría eso, y lo rápido que se lee al ser tan placentero.
Si tuviera que destacar algo del libro, es la facilidad con la que nos introduce en la historia, tanto que parece que algunas veces vayamos a ser nosotros/as los que, una vez termine la rueda de prensa en Sochi (por poner un ejemplo), tengamos que redactar la crónica que toque enviar a las distintas redacciones como si nos fuera la vida en ello. Destacaría eso, y lo rápido que se lee al ser tan placentero.
Es de esos libros que uno lee esbozando una sonrisa, o bien por las simpáticas anécdotas, o bien por las sabias e innumerables citas que Ana nos deja, no sólo cosecha propia, sino también aprendidas de su querida abuela, por la cual le mando un fuerte abrazo que mitigue un poco el luto.
Mi única pega, lo breve que es. Será que se me hizo tan larga la espera que quería pasarme más horas leyendo y no pude.
Sinceramente, me gusta la humildad desde la que nace, brota y se escribe el libro. Eso es lo que aplaudo incansablemente. Un guiño a la profesión, un acercamiento a la política, y una lección de profesionalidad y saber escribir.
Mi única pega, lo breve que es. Será que se me hizo tan larga la espera que quería pasarme más horas leyendo y no pude.
Sinceramente, me gusta la humildad desde la que nace, brota y se escribe el libro. Eso es lo que aplaudo incansablemente. Un guiño a la profesión, un acercamiento a la política, y una lección de profesionalidad y saber escribir.
Como cierre triunfal, casi a modo de reflexión, un llamamiento al sentido común, para que el mundo y los líderes del mundo, hagan un esfuerzo por entenderse como adultos y no como impositores y sometidos, que es el lenguaje que hoy en día abunda en las relaciones internacionales, para desgracia de todas y todos nosotros.
Sin más, y dirigiéndome directamente a ti, Ana; disculparme por modificar el título de tu libro para yo titular mi entrada del Blog, pero tras leer "Catarsis" (epílogo del libro) uno se da cuenta de que, quizás, las historias más importantes y bonitas, son las que todavía aguardan en "tu mochila", esperando a ser contadas y escuchadas.
Os dejo dos frases y una gran curiosidad sacadas del libro que, a mí en particular, por su contexto y significado, me quedarán grabadas para siempre en mi pésima memoria.
Frase de Zapatero sobre Chavez tras su muerte:
"Su política –su forma y su fondo– no puede ser contemplada con los ojos de los esquemas tradicionales europeos, sin entender lo que supone Latinoamérica"
Frase de lo más instructiva de Ana sobre el dinero ante situaciones desagradables o peligrosas:
"En ocasiones, el dinero vale lo que quieras que valga en función del contexto"
La gran curiosidad: en Togo hay una Ley llamada "Ley Zapatero" y es contra la pena de muerte.
Sin más que añadir, mi más sincera felicitación, querida Ana. Un besín, y me debes una firma mientras degustamos un buen Albariño.
sábado, 8 de junio de 2013
Vita via est.
Hay días en los que odio la vida
con todas mis fuerzas y, el simple hecho de despertarme día tras día y ser
arrebatado del plácido regazo del mundo onírico (cuando el sueño es bueno, por
supuesto), me resulta deprimente, cuando no un suplicio.
Luego, pasados unos minutos, me
reconcilio con la vida y entonces comienza el verdadero día. El día que
verdaderamente necesito y quiero vivir, desde el mismísimo momento en el que me
lo propongo y, desde el mismísimo momento en el que decido cambiar mi destino o
mi forma de ver y afrontar el día.
Decido sonreír, pese a todo.
Decido afrontar los problemas y no esperar milagros resolutivos que nunca
llegarán y que, lo único que logran, es que nos sentemos a esperar por ellos,
estancándonos, sin avanzar hacia ninguna parte. Decido darle una oportunidad al
día y, si se tuerce y se llena de complicaciones, no perder la esperanza, pues
mañana tendré una nueva oportunidad. Decido llorar por los buenos momentos que,
aunque no estén presentes, sé que avanzando pronto llegarán. Llegarán, y serán
esos momentos repletos de pequeños y grandes placeres que me harán sonreír, que
me harán sentir un intenso escalofrío mientras los pelos se me erizan sin saber
muy bien por qué.
En cada amanecer hay una oportunidad
nueva y diferente. Me gusta odiar la vida, si es durante cinco minutos y no
más. La felicidad no debe ser solamente un deseo, también debe ser una obligación.
Hoy, una vez más, me propuse ser
feliz.
miércoles, 5 de junio de 2013
Día Mundial del Medio Ambiente.
Recupero imagen de años anteriores, supongo. En vista de lo horrorosa que era la de este año, junto al pobrísimo lema que la acompañaba, pues opté por ésta.
Como estoy preparando un sermón monumental para dentro de unas semanas, el de hoy me lo voy a ahorrar. Lo que sí, os emplazo a ver la entrada del año pasado, y a que le dediquéis unos minutillos al tristísimo vídeo que tengo colgado. Irresponsables no, lo siguiente...
Sin más que añadir, disfrutemos del día, y de la poca vida normal que le queda a este Planeta.
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