La verdad duele más
miércoles, 22 de abril de 2015
Día de la Tierra
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jueves, 12 de febrero de 2015
Meniña de Auga. Lulavai
Galego
Meniña* da sexta lúa
ó abeiro do vento
que fala no mar.
Durme, ruliña*,
non olles pra/para ela,
ela durme no seu berce
de auga clara.
ó abeiro do vento
que fala no mar.
Durme, ruliña*,
non olles pra/para ela,
ela durme no seu berce
de auga clara.
Nos meus, os teus ollos fondos,
mirada de ceo
alento de mel.
mirada de ceo
alento de mel.
Durme, pequena,
na terra dos soños
que mecen o seu berce
de auga clara.
na terra dos soños
que mecen o seu berce
de auga clara.
Español
Niña* de la sexta luna
al amparo del viento
que habla en el mar.
al amparo del viento
que habla en el mar.
Duerme, niñita/palomita/cariñito*,
no mires para ella,
ella duerme en su cuna
de agua clara.
no mires para ella,
ella duerme en su cuna
de agua clara.
En los míos, tus ojos fondos/profundos,
mirada de cielo
aliento de miel.
mirada de cielo
aliento de miel.
Duerme, pequeña,
en la tierra de los sueños
que mecen su cuna
de agua clara.
en la tierra de los sueños
que mecen su cuna
de agua clara.
*Meniña:
Niña nacida hace poco tiempo o de poca edad.
*Ruliña:
"Ruliña" no tiene una traducción literal al español. Esta palabra viene dada de la unión del término "rula" con el sufijo diminutivo -iña. Una "rula", en gallego, es un tipo de ave de la familia de las colúmbidas (palomas, tórtolas...), y, además de utilizarla para referirnos a dichas aves, también la usamos para expresar cariño hacia una mujer o niña.
Intenté ser lo más fiel y preciso a la hora de traducir, así que si hay algún error pido disculpas por ello.
Descubrí a este maravilloso grupo hace unas pocas semanas y, como todo lo bueno se comparte, ahí os dejo una de sus canciones para que la disfrutéis tanto como yo.
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domingo, 8 de febrero de 2015
Carta a Elvira Lindo
Estimada Elvira:
Leo su artículo de este
fin de semana, "Lectores y piratas", y no dejo de preguntarme si Vd. y yo, como escritora y “pirata” que
somos, llegaríamos a ponernos de acuerdo algún día en algo tan delicado como la
“piratería” y los derechos de autor/a.
Dejando claro desde el
minuto uno que comparto gran parte de su análisis y punto de vista, también he
de decir que hay otra gran parte, seguramente la más sustancial e importante, con la que no
estoy en absoluto de acuerdo con Vd. No obstante, y vaya por delante, ni la
considero mi enemiga ni su inquietud me parece un tema baladí del que hacer una
interpretación malintencionada.
Creo, sin lugar dudas,
que realmente le importa y preocupa el nivel cultural de nuestro país, como
también creo que realmente le importa y preocupa que en este país pueda existir
una abundante masa social que considere la lectura una actividad cultural por
la que no merece la pena pagar nada en absoluto. No obstante, permítame el
atrevimiento de decirle que veo en su análisis una ausencia total de
autocrítica y, en ocasiones, una interpretación de los datos y la realidad un
tanto simplista cuando no tendiendo a la generalización.
Como persona a la que
desagrada el discurso del “y tú más” que soy, intentaré trasladarle mi opinión
haciendo uso de preguntas y argumentos con la única intención de ayudarla a
entender mi punto de vista, del mismo modo que nos ayudan sus artículos de opinión
a entender el suyo.
Lo primero, me gustaría
destacar que no todo el mundo recurre a la “piratería” para acumular obras que
luego no leerá o para “hacer el mal” de forma gratuita e indiscriminada. Hay
gente que, por desgracia, no se puede permitir pagar los desorbitados precios
de algunos libros, incluso en formato digital, y es precisamente por esas
personas por las que no debemos caer en el error de generalizar con las cifras.
Inicia su artículo con
un “Del 58% de los españoles que dicen
leer en formato digital, solo el 32% paga por las descargas. El restante 68% lo
hace de manera ilegal” para acto seguido echarse las manos a la cabeza por
la crisis del libro sin preguntarse antes por las razones de estas cifras. En
ningún momento se pregunta Vd. qué hay detrás de esas cifras o qué razones
lleva a tantas personas a recurrir a la práctica de la “piratería” y si el
resultado a esas preguntas podría arrojar algo de luz sobre las razones de la “crisis
del libro”.
¿Cree Vd. que de ese 68% de personas nadie estaría dispuesto a
pagar un precio simbólico o incluso el precio real del libro si tuviera
recursos suficientes para hacerlo? ¿Cree
Vd. que en ese amplio porcentaje no hay nadie razonable dispuesto a hacer las
cosas de otra manera de poder hacerlo? ¿Cree Vd. que la solución pasa por negar
a toda esa gente, sin hacer distinciones entre ellos, el acceso a la cultura
sin preguntarse antes qué es lo que llevó a todas esas personas a recurrir a la
“piratería”?
No sé Vd. pero yo dudo mucho de la eficacia de medidas que pretendan
restringir o limitar el acceso libre y gratuito a libros o bienes culturales
cuando medio país, ya de por sí, no puede acceder a ellos por no disponer de
recursos o dinero suficiente. Basta con investigar los datos de pobreza infantil, pobreza
extrema, pobreza energética, exclusión social o tasa de paro para darse cuenta
de lo que hablo. Así que llegados a este punto, permítame decirles una cosa a
esos padres y madres “piratas” que a Vd. tan poco le gustan: GRACIAS. Gracias
por educar a vuestros hijos e hijas en el hábito de la lectura sin dejaros
arrollar por la crisis o por la imposibilidad de adquirir libros por su elevado
coste o por no disponer de medios económicos suficientes para poder haceros con ellos. Gracias.
En cuanto a los 1.000
libros… No puedo mentirle, querida Elvira, a Vd. no puedo mentirle. Reconozco
que alguna vez me descargué más de 1.000 libros. Es más, puede que más de
10.000, y no por ello me siento orgulloso, y no por ello me siento “acumulador
o poseedor” compulsivo. Simplemente eran paquetes de literatura clásica, así
colgados en la red, sin opción a dejarnos en el camino los otros 9.999 restantes que no
necesitábamos, pero discúlpeme ante todo si me niego a pagarle a nadie, a ninguna
editorial o a ninguna “Sociedad General de Autores o Editores” cantidades
ingentes de dinero por obras escritas hace décadas o siglos.
¿Cree Vd. que soy
un delincuente al que la justicia debe perseguir y sancionar por compartir o descargar obras de Nietzsche, Kant o Kafka de internet? ¿Cree que debo pagar alguien por
leer el Quijote, Don Juan Tenorio o el Romancero Gitano? ¿Cree Vd. que debo
pagar a alguien por leer una obra de un autor muerto hace quinientos años?
¿Sabe Vd. si en ese estudio se pregunta a la gente si lo que descargan también son
obras de Bécquer o simplemente libros recién editados y publicados? Yo no lo
sé, y es por ello que no generalizo. Lo que sí puedo asegurar es que es más
fácil encontrar y descargar libros de antes del año 2000 o de 1800 que del año
2014.
Reflexiona y plantea si
“podríamos pensar que este desmedido
pirateo ha tenido como feliz resultado que en nuestro país se haya elevado el
nivel cultural, pero ¿y si no fuera así?”, y yo le pregunto, ¿es a caso el
elevado número de ventas de un libro o de varios libros un indicador fiable de
un aumento del nivel cultural de un país? ¿Cree Vd. que podríamos medir el “nivel
cultural” de un país basándonos en la prosperidad de las editoriales o el
número de ventas cuando son libros como “Ambiciones y Reflexiones” o “Cincuenta
sombras de Grey” los que revientan el mercado? Y ojo, no valoraré el
inexistente aporte literario de estos dos últimos libros mencionados, pero ni a
mí, un “pobre pirata”, se me ocurriría culpar de “la crisis del libro” o de la “burbuja
editorial” al hecho de “abusar de los libros basura” como Vd. señala, cuando son
estos, precisamente, los que para desgracia de un país disparan las ventas en
numerosas ocasiones.
Permítame decir que hoy
perdió Vd. una oportunidad de oro para hacer algo diferente, para hacer algo de
autocrítica real. Habla Vd. de "puertas al campo" y lucha contra la piratería, cuando lo verdaderamente pionero y diferente será tirar de las orejas, de una vez por todas, a esas
personas que inflan los precios de los libros sin justificación alguna, a esas
grandes editoriales (al igual que hacen las grandes discográficas) que no
contentos con llevarse cantidades ingentes de dinero por un trabajo que no es
suyo sino de los autores se matan por subir más y más los precios mientras
persiguen a ciudadanos y ciudadanas que, por poder, no pueden ni pagar el
recibo de la luz. ¿Por qué no se pregunta si 25€ reflejan el precio real de un
libro de tapas blandas editado y publicado hace cinco años? ¿Cree Vd. que un
libro en formato digital puede costar 10 o 15€? ¿Cree Vd. que alguien en su
sano juicio va a pagar esas cantidades cuando el simple hecho de llegar a fin
de mes es toda una odisea?
Dejen de poner el foco
en la piratería, querida Elvira. A muchos nos encantaría poder pagar todos los
libros que leemos. Muchas veces lo intentamos y ahorramos duramente para ello. A
muchos nos encantaría tener un mueble inmenso lleno de libros originales
plagados de riqueza cultural, pero no insistan, o llegan a un término medio y a
un precio real o nuestra miseria seguirá impidiéndonos pagar el cine, las
series, internet, la tv, los libros y una larguísima lista de cosas que, de ser
pagadas, nos dejarían directamente en la mismísima ruina y decadencia. Ojalá tuviéramos
un sueldo y empleo dignos que nos ayudasen con esta empresa, pero, a día de hoy, es misión imposible.
Y fíjese Vd, querida Elvira, que pese a ser un "malvado pirata" no estoy de acuerdo con el todo gratis. No estoy de
acuerdo con el descargar por descargar para acumular en un disco duro. No estoy de
acuerdo con las páginas webs que roban contenido a los/as autores/as para luego
lucrarse o bien vendiendo lo que no es suyo o bien mediante el uso de banners
publicitarios alojados en webs de descarga. No estoy de acuerdo con eso, como tampoco estoy de acuerdo con
pagar más de la cuenta por algo publicado hace ya doscientos años o dos
décadas. Pero por si esto fuera poco, ¿sabe Vd. lo humillante que resulta para
un estudiante enfrentarse a principio de curso al precio de los libros
escolares? ¿Sabe Vd. lo que es que una Universidad te exija comprar 25 libros
para 10 asignaturas y el precio medio de cada libro sea de 39€? Si, 975€ por 25
libros que reeditan año tras año para que nadie los pueda “heredar” de ningún ex-alumno.
Y todo ello mientras aumentan las tasas y las matrículas universitarias,
reducen becas, tenemos cero expectativas de trabajo y futuro y la crisis no nos
da tregua alguna. Claro que a muchos nos gustaría pagar, pero no podemos con
todo, querida Elvira. Y cuando no podemos con todo, entonces fotocopiamos o
descargamos su contenido para ahorrarnos 25€ que no sabemos muy bien a dónde
van a parar cuando decidimos no ahorrárnoslos.
¿Alguna vez se le
ocurrió a alguien bajar los precios de los libros físicos? ¿Alguna vez se le
ocurrió a alguien el pago fraccionado? ¿Alguna vez se le ocurrió a alguien
facilitar la compra por internet hasta hacerla tan simple como segura para que
el esfuerzo requerido sea tan bajo que a las personas se les haga más fácil
pagar y descargar que pasarse medio día buscando contenido “ilegal”? ¿Alguna
vez se le ocurrió a alguien, además de a Juan Gómez-Jurado, vender más libros
en formato digital gracias a una buena campaña de bajos precios? Puede pulsar aquí y verá con exactitud a qué me estoy refiriendo. ¿Cómo una persona puede
vender un libro por 2 o 3€ mientras que otro lo vende con el mismo formato por
12 o 13€?
Podemos culpar únicamente
a la piratería; podemos culpar únicamente al lamentable Ministro de Educación y
Cultura, que no contento con arruinar nuestro sistema educativo también fulmina
nuestra cultura con un IVA del 21%, pero si no somos capaces de hacer
autocrítica y ver los males que también tenemos en nuestras casas, gremios y entorno,
entonces sólo aprenderemos a señalar a los demás y nunca a uno mismo. Será
entonces cuando a uno le culpen de mirar más por su bolsillo que por el interés
general, aunque seguramente este no sea su caso.
No creo que la solución
para fomentar la lectura sea evitar que la gente sin recursos pueda leer. No
creo que la solución para aumentar las ventas de libros pase por perseguir y
sancionar a usuarios/as o internautas que comparten sin ánimo de lucro libros o
contenido similar por internet. No creo que me merezca el cierre de mi Blog por
colgar de forma reiterada enlaces a contenidos de periódicos, como acabo de
hacer hoy al enlazar su noticia para que sea leída por todo el mundo.
Hay estudios que
demuestran que las mismas personas que descargan contenido gratis de internet
estarían dispuestas a pagar una módica cantidad por ese contenido, aprovechen
esa oportunidad y aparquen ya, de una vez por todas, el mantra de “la culpa es
de la piratería”.
Para terminar permítame
una confesión, querida Elvira: cuando un autor o artista se gana a la gente
volcándose en ayudarles a adquirir su obra a un módico precio, ese autor o
artista se acaba ganando a un cliente fiel al que no le importará ahorrar y
pagar más la próxima vez. Tome nota de esto en vez de lanzarnos piedras.
Sin más que añadir, le
envío un cordial y afectuoso saludo de “pirata”, como también se lo mando a
todas esas personas, padres y madres “piratas” que no desisten en educar a sus
hijos en el hábito de la lectura pese a la crisis y las dificultades económicas.
Atte. Víctor Pelaz.
Artículo "Lectores y piratas": http://elpais.com/elpais/2015/02/05/opinion/1423162213_675801.html
Atte. Víctor Pelaz.
Artículo "Lectores y piratas": http://elpais.com/elpais/2015/02/05/opinion/1423162213_675801.html
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martes, 30 de diciembre de 2014
Depende de ti
Extenso y sombrío es el
laberinto de la tristeza. Caerás en él, y serán las ganas de encontrar el
camino que te lleve a la salida lo que hará que te vuelvas a perder.
Te odiarás. Te odiarás con todas tus fuerzas. Te sentirás culpable a cada paso que des. No habrá ni un solo día en el que no amanezcas con ganas de rendirte y de decir basta, con ganas de poner fin a ese sufrimiento inexplicable, con ganas de escribir un punto y final. Te preguntarás por qué, y será durante ese silencio atronador cuando te sentirás totalmente embargado por la soledad y la culpa. Te sentarás y llorarás, durante tanto tiempo que tus pies terminarán hundidos en un lodo de lamento, en un légamo del que solo brotará más dolor y desgracia. Te ahogarás en un profundo mar, y será entonces cuando comprendas que es a ti mismo a quien tienes que buscar. Que es a ti mismo y a tus propios miedos a quien tienes que enfrentarte.
Será cuando te olvides de buscar ese camino, todavía inexistente, cuando realmente pongas rumbo hacia la salida. Entenderás que no son las circunstancias sino tu actitud lo que te llevó hasta ahí. Entenderás que uno puede interpretar y sentir un mismo paisaje, una misma imagen, una misma situación, de tantas maneras posibles como le permita la imaginación. Entenderás que el optimismo no debe ser una simple decisión, sino una necesidad imperiosa.
Te odiarás. Te odiarás con todas tus fuerzas. Te sentirás culpable a cada paso que des. No habrá ni un solo día en el que no amanezcas con ganas de rendirte y de decir basta, con ganas de poner fin a ese sufrimiento inexplicable, con ganas de escribir un punto y final. Te preguntarás por qué, y será durante ese silencio atronador cuando te sentirás totalmente embargado por la soledad y la culpa. Te sentarás y llorarás, durante tanto tiempo que tus pies terminarán hundidos en un lodo de lamento, en un légamo del que solo brotará más dolor y desgracia. Te ahogarás en un profundo mar, y será entonces cuando comprendas que es a ti mismo a quien tienes que buscar. Que es a ti mismo y a tus propios miedos a quien tienes que enfrentarte.
Será cuando te olvides de buscar ese camino, todavía inexistente, cuando realmente pongas rumbo hacia la salida. Entenderás que no son las circunstancias sino tu actitud lo que te llevó hasta ahí. Entenderás que uno puede interpretar y sentir un mismo paisaje, una misma imagen, una misma situación, de tantas maneras posibles como le permita la imaginación. Entenderás que el optimismo no debe ser una simple decisión, sino una necesidad imperiosa.
Será con el tiempo, y
sin apenas darte cuenta, cuando habrás dado el primer paso. Recorrerás un
camino que hasta ese momento te habrás negado a ver. Un camino que sólo tú
puedes construir. Un camino que, pese a haber estado ahí, en tu mente, desde el
primer día, no se verá reflejado ante ti hasta que no hayas comprendido que es
cuestión de voluntad, de aceptación, de superación. Y cuando llegue ese
día:
¡Lucha! ¡Lucha por sonreír, por avanzar, por superarte! ¡Acepta que estás ahí por haberte rendido, por no haber creído en ti mismo! ¡Esfuérzate y camina, porque será tu propia voluntad la que te aleje de ahí! ¡Haz todo lo que sueñas y nunca más dudes de ti!
¡Lucha! ¡Lucha por sonreír, por avanzar, por superarte! ¡Acepta que estás ahí por haberte rendido, por no haber creído en ti mismo! ¡Esfuérzate y camina, porque será tu propia voluntad la que te aleje de ahí! ¡Haz todo lo que sueñas y nunca más dudes de ti!
domingo, 9 de noviembre de 2014
#9N. Más que un "Referéndum"
Resulta complicado,
cuando no imposible, abordar un tema tan delicado como el de la “Consulta
Catalana” sin echar un pequeño vistazo al retrovisor y fijarnos en la historia
más reciente de Escocia. Una historia reciente en la que, pudiendo encontrar
ejemplos de cómo poder atajar un problema creciente en nuestro país, sólo supimos
encontrar un modelo ejemplar de convivencia que no hizo otra cosa que hacernos
sentir cierta envidia. Envidia por tener unos gobernantes que, en vez de
silenciar e ignorar las demandas de una amplia mayoría ciudadana a favor del
“derecho a decidir, decidieron atajar el problema de la manera más ejemplar
posible: dialogando, por la vía del consenso y dando el brazo a torcer por
ambas partes y en todo momento. Envidia porque, ante un problema que guarda
ciertas similitudes con el conflicto catalán, nos topamos con unos gobernantes
que, “dejando a un lado” el rédito político-electoral, decidieron afrontar el
problema de la mejor manera posible, estando a la altura de las circunstancias,
pensando en los ciudadanos, y, sobre todo, intentando zanjar el problema para
un largo periodo de tiempo dando la posibilidad a la gente de votar y
expresarse libremente.
Mientras tanto, en
España, nos topamos con dos partidos políticos de igual ideología pero con distinto
nombre que, enrocados en unas posiciones que no hacen otra cosa que elevar el
nivel de crispación ciudadana, se dedican, una y otra vez, a ondear banderas
distintas acompañadas de discursos vacíos y eslóganes absurdos con la intención
de desviar el foco de atención de lo que realmente les preocupa: que sus
nefastas políticas económicas y sus innumerables recortes llamen mucho la
atención. Dos partidos políticos que,
lejos de importarles lo más mínimo el tema de fondo, encuentran en dicho debate
y confrontación un nuevo instrumento con el que distraer a gran parte de la
población para poder seguir así aplicando sus “recetas” sin que nadie preste la
debida atención a las mismas.
A todo ello hay que
sumarle una serie de hechos y circunstancias que hicieron, hacen y harán que
este tema que algunos están tratando con cierto desdén, como si fuera algo
baladí, termine derivando en un problema todavía mayor:
- 1. Un sentimiento histórico de “Pueblo Catalán”, de nación soberana, de identidad propia, de singularidad que, sumada a un malestar social creciente en años posteriores, iría en auge de forma progresiva.
- 2. Una sentencia nada favorable del Tribunal Constitucional (politizado de arriba abajo) sobre el “Estatut de Catalunya” tras un recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular.
- 3. Un descontento ciudadano con la política estatal y con la política autonómica (tripartito catalán) que terminaría impulsando al nacionalismo y al independentismo catalán para hacer frente a lo que la ciudadanía entendió como un “ninguneo” del Gobierno Central y de los partidos tradicionales.
- 4. El azote de una crisis económica junto a una aparición incesante de casos de corrupción política, a la vez que se llevaba a cabo un desmantelamiento del Estado de Bienestar y las clases medias sufrían las políticas de austeridad del Gobierno Central y el Gobierno Autonómico.
- 5. Una sensación de menosprecio hacia el “Pueblo Catalán” y de castigo económico y tributario por parte del Gobierno Central hacia Catalunya (“nosotros aportamos más de lo que recibimos”).
- 6. La crispación y el oportunismo político. Dos partidos políticos (PP-CiU) con la misma hoja de ruta en materia económica, deciden aprovecharse de un malestar creciente y ondear banderas con las que enardecer a la ciudadanía y desviar el foco de atención para que sus fracasos y recortes pasen desapercibidos.
- 7. Desde una óptica política conservadora y hostil en materia lingüística por parte del Gobierno Central, se lleva a cabo un ataque hacia la lengua catalana (símbolo de identidad) y se crea un conflicto lingüístico en donde antes no lo había (esa es la impresión que llega al pueblo catalán).
- 8. Inestabilidad política junto a unas elecciones anticipadas en las que CiU fue duramente castigado, encontrando como socio de gobierno a una ERC incoherente con su programa económico, pero con una hoja de ruta firme en cuanto a soberanía: mi apoyo a cambio de un referéndum.
- 9. La ausencia de un diálogo político sincero desde el minuto uno, acompañado de un sinfín de órdagos y amenazas judiciales.
- 10. Las innumerables campañas mediáticas de propaganda y manipulación llevada a cabo tanto por la prensa española como por la prensa catalana que, lejos de escuchar a los verdaderos protagonistas y demandantes de la consulta o referéndum (la ciudadanía), no hacen otra cosa que pervertir y degradar un concepto tan democrático como el de “derecho a decidir” hasta convertir el término “referéndum” o “consulta” en sinónimo de inevitable ruptura, secesionismo, crispación, etc.
Durante todo este
tiempo, y para disgusto de determinada prensa y de los partidos políticos que
hicieron de esta demanda ciudadana una causa de la que obtener rédito electoral,
el número de catalanes y catalanas que se muestran a favor de la consulta fue
incrementándose paulatinamente. Y no se trata sólo de independentistas, sino también
de gente que defiende posturas federalistas e incluso gente que no pide otra
cosa que mayor competencia dentro de un modelo territorial similar al actual.
A su vez, 911 (920
según El Diario) de los 947 ayuntamientos de Catalunya, es decir, el 96% de los
ayuntamientos, fueron aprobando mociones a favor de la “Consulta Catalana”.
Ayuntamientos que representan al 88% de la ciudadanía catalana, lo cual sirve
como indicador del elevado número de demandantes a favor de una consulta en el
territorio catalán. Ante estos hechos nos topamos con un Artur Mas que, una vez
más, intentándose adueñar del sentir ciudadano, ondea su bandera y se enroca, todavía
más, en el oportunismo y extremismo político, mientras que el Gobierno Central
en un alarde de chulería, no hace otra cosa que lanzar órdagos, amenazar con la
vía judicial y, al igual que Mas, descartar la vía del diálogo para seguir así
ondeando su bandera, en este caso la de defensores de “la unidad de España”.
¿Qué
salió mal?
Puede decirse que,
tanto el Partido Popular como CiU, llegado el momento, perdieron el control ante la respuesta masiva por parte de los ciudadanos. Gente que, por propia
convicción, decidió salir a manifestarse no solo durante la jornada de la “diada
nacional”, sino a lo largo del día de hoy, movilizándose para participar
incluso gente a favor del “no”, como recogen algunos medios de comunicación, y
todo pese a la intentona del Gobierno Central de silenciar a la ciudadanía y
pese al “extraño” proceso plagado de dudosas garantías llevado a cabo por Artur
Mas.
Otro error está en la
prohibición y negativa constante por parte del Tribunal Constitucional y el Gobierno
de turno a la participación ciudadana. La gente, ya no solo en Catalunya sino
en toda España, está demandando desde hace varios años ser escuchada. Demandan
una democracia participativa, poder pronunciarse y no solo cada cuatro años.
Demandan ser consultados, que su opinión sea tenida en cuenta, y la negativa
por respuestas no hace otra cosa que incrementar el nivel de crispación y de
malestar, cuando no, generar más independentistas como lo hacen Mariano Rajoy o
Soraya Sáenz cada vez que se pronuncian sobre este tema.
Salió mal tratar a la
gente como si tuvieran que ser tutelados constantemente por un Gobierno que ni
tan siquiera escucha sus demandas. Salió mal el decir que el día de hoy sería “un
día sin más, en el que la consulta ni era consulta ni era nada”, porque, aunque
el resultado no se acate, el malestar dará paso a futuras respuestas por parte
de la ciudadanía, y sólo un “kamikaze”, o en este caso Mariano Rajoy, se puede
creer que el simple hecho de ignorar el problema y el resultado de la votación
pondrá fin al conflicto.
¿Quiénes
son los ganadores y los perdedores?
Pese a haberse equivocado
y que el tema se les haya ido de las manos, de momento, puede decirse que los
ganadores en todo esto son Artur Mas y Mariano Rajoy. Uno por haber llevado a
cabo una “pseudoconsulta” con la que seguramente ni estaba de acuerdo pero que
sirvió para no “incumplir su palabra”, y el otro por haber hecho creer a sus
votantes que lo de hoy no vale de nada y el conflicto se puede dar por zanjado.
Junto a eso, ambos lograron distraer a gran parte de la ciudadanía poniendo el
foco de debate en algo que a ellos “ni les va ni les viene”, pero que sí les
sirve para que sus “recetas” y recortes en materia social sigan viento en popa
y a toda vela sin que nadie se fije en ello.
El perdedor, una vez más,
es el "Pueblo Catalán". Pierde por no tener la posibilidad de ser consultado debidamente
con un mínimo de garantías y de transparencia. De ser consultado bajo un “paraguas”
que garantice que el proceso fue limpio, seguro y riguroso. Pierde porque el
resultado sólo servirá para que Artur Mas se enroque, todavía más, en su
posición mientras que, Mariano Rajoy, obviará los resultados y se enrocará en
la suya. Pierde porque volverá a ser ninguneado por dos partidos políticos
oportunistas que harán del resultado un nuevo debate con el que echarse piedras
y distraer al personal, mientras que el malestar y la crispación ciudadana
seguirán yendo a más. Y ese malestar es mayoritario, pero el foco de atención volverá a recaer en los dos oportunistas de turno.
¿Cuál
es la solución?
Sin lugar a dudas, la
respuesta o solución está lejos de las medidas adoptadas hasta ahora por parte
del Gobierno Central, ni que decir ya de las adoptadas por Artur Mas. La
solución no está en silenciar a gente ni en ningunear al pueblo catalán. La
solución pasa por el diálogo, una Reforma Constitucional, la transparencia y concesión.
La solución pasa por entender de una vez por todas que un territorio quiere
pronunciarse, ser consultado, y en base a la respuesta tomar ciertas
decisiones. Entender de una vez por todas, que la gente quiere participar; quiere
elegir democráticamente su futuro, su devenir. La gente está harta de que otros
tomen las decisiones y sean, precisamente, los mismos que los ningunean, copan
portadas día sí día también por casos de corrupción y los que recortan en
prestaciones sociales o bienestar.
Negar alto tan
democrático como lo es el poder votar y expresarse libremente, no hará otra
cosa que despertar el rechazo ciudadano y el auge de posicionamientos extremos.
Cuanto más se castiga al pueblo catalán más crece el malestar y más escaños
gana, por poner un ejemplo, ERC. Por supuesto el auge de un partido político no
tiene por qué ser malo, pero si ese resultado se debe a que con su victoria se
van a llevar a cabo medidas más radicales que garanticen que la población pueda
pronunciarse, entonces el problema no hará otra cosa que seguir aumentando, y esto servirá como indicador manifiesto de que el problema no estaba ni mucho menos zanjado, como pretende hacernos creer ahora Mariano Rajoy.
Que tres partidos
políticos (PSC-PSOE, PP y CiU) hayan esperado hasta el último momento para
ponerse a dialogar de verdad, demuestra que no están entendiendo nada. Y más si
lo que se pretendía en la mesa de negociación era decidir "el todo" a tres bandas
en vez de encontrar un cauce legal en el que hubiera cabida al pronunciamiento
ciudadano.
Precisamente hoy, que se celebra la caída del Muro de Berlín, nos toparemos con gente que calificará el “derecho a decidir” como una intentona de levantar un nuevo muro, esta vez en España, cuando no es así. El muro no lo levanta una consulta ciudadana ni un referéndum consultivo; el muro lo levantan las políticas erróneas de dos gobiernos que no están dispuestos a dialogar y que impiden con ello la participación ciudadana. Votar no es un delito y mucho menos un crimen, pero el problema es que en este país, desde el minuto uno, se está intentando implantar cierta relación de semejanza o sinonimia entre la palabra consulta y la palabra ruptura, cuando no es así. Una consulta es sinónimo de participación y democracia. El independentismo si guarda cierta relación con la ruptura, pero el hecho de votar en sí mismo no, y aquí lo que se está debatiendo es sí un país tiene derecho a consultar a sus ciudadanos/as, y la respuesta mayoritaria es sí. El muro se levanta cuando a la inmensa mayoría se le impide pronunciarse, otra cosa bien distinta es lo que respondan una vez se pronuncien.
A mayores, cabe añadir que, en momentos de desesperanza, tener un horizonte ilusionante, aunque sea con “fe religiosa”, está siendo clave, y ese horizonte ilusionante lo están encontrando a través de sus propias decisiones, a través de la participación ciudadana.
Hoy no solo se vota un una “pseudoconsulta” o referéndum, hoy se sale a la calle, una vez más, para dejar claro que la gente está demandando participar y ser escuchada, y si esto no se entiende de una vez por todas, el problema se agravará.
Hoy no se sale a la calle porque lo haya pedido Artur Mas, hoy se sale a la calle porque así lo quiso el "Pueblo Catalán", sea cual sea el resultado final de la votación.
Precisamente hoy, que se celebra la caída del Muro de Berlín, nos toparemos con gente que calificará el “derecho a decidir” como una intentona de levantar un nuevo muro, esta vez en España, cuando no es así. El muro no lo levanta una consulta ciudadana ni un referéndum consultivo; el muro lo levantan las políticas erróneas de dos gobiernos que no están dispuestos a dialogar y que impiden con ello la participación ciudadana. Votar no es un delito y mucho menos un crimen, pero el problema es que en este país, desde el minuto uno, se está intentando implantar cierta relación de semejanza o sinonimia entre la palabra consulta y la palabra ruptura, cuando no es así. Una consulta es sinónimo de participación y democracia. El independentismo si guarda cierta relación con la ruptura, pero el hecho de votar en sí mismo no, y aquí lo que se está debatiendo es sí un país tiene derecho a consultar a sus ciudadanos/as, y la respuesta mayoritaria es sí. El muro se levanta cuando a la inmensa mayoría se le impide pronunciarse, otra cosa bien distinta es lo que respondan una vez se pronuncien.
A mayores, cabe añadir que, en momentos de desesperanza, tener un horizonte ilusionante, aunque sea con “fe religiosa”, está siendo clave, y ese horizonte ilusionante lo están encontrando a través de sus propias decisiones, a través de la participación ciudadana.
Hoy no solo se vota un una “pseudoconsulta” o referéndum, hoy se sale a la calle, una vez más, para dejar claro que la gente está demandando participar y ser escuchada, y si esto no se entiende de una vez por todas, el problema se agravará.
Hoy no se sale a la calle porque lo haya pedido Artur Mas, hoy se sale a la calle porque así lo quiso el "Pueblo Catalán", sea cual sea el resultado final de la votación.
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domingo, 21 de septiembre de 2014
Rue des cascades - Yann Tiersen
martes, 22 de abril de 2014
Día de la Tierra.
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